martes, 19 de mayo de 2009


¿Por qué nos lastimamos tanto? ¿Por qué la persona que más debería quererte es, a veces, tu peor enemigo? Todo el mundo lastima. Pero ¿por qué? ¿Por qué será? Lo demostremos o no, hay gestos, palabras y silencios que nos hieren profundamente. La gente es egoísta. Piensan en sí mismos y lastiman a los demás. Pero duele más cuando el golpe viene de un ser querido. ¿Por qué nos lastimamos así? Es como si el hecho de sufrir por alguien fuera la medida de cuánto lo amamos. Y a veces algunos hasta se sienten bien viéndonos sufrir por ellos. Eso los hace sentir... amados. ¿Pero por qué? ¿Por qué son así?. Es horrible. Es como si la persona que más amás fuera tu peor enemigo. Es así. La persona que más debería cuidarte, amarte, mimarte... es la que más te lastima. Lo que sí creo es que por ahí no es que nos guste sufrir, sino que a veces nos cuesta estar bien. Es mas fácil buscar el enemigo afuera, pero a veces el peor enemigo no está tan lejos; está mucho más cerca. A veces, nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.

Cuando estuviste tan cerca de alguien que parecían uno, pensar en la separación es absurdo. Lo ves tan lejos... Hay distancias imposibles de acercar. Dos personas están cerca cuando comparten sueños, proyectos, pero cuando sólo quedan recuerdos, es que están muy lejos. Algunos aman sólo a la distancia y no pueden soportar la intimidad. ¿Será que el amor se encuentra en algún punto, entre lejos y cerca? Tiempo y distancia en el amor son lo mismo. Una pareja está bien cuando aún estando a miles de kilómetros, siguen cerca, y una pareja está terminada cuando, aún estando al lado, se sienten a miles de kilómetros de distancia. La distancia distorsiona, crea una ilusión. Pero de cerca se ve el detalle, lo real. A la distancia, hay recuerdos, y uno recuerda el eco feliz de lo que fue. De cerca se ven las imperfecciones. Se puede aprender a estar cerca de alguien; se aprende a soportar el dolor de estar lejos. Pero es imposible estar, a la vez, tan cerca y tan lejos.

El pasado te pega mal, pero uno siempre quiere volver, por algo será. Yo sé que no hay que vivir colgado del pasado, pero a nosotros nos canutaron del pasado, yo tenía todo y del golpe nada.

Antes no sabía lo que era el amor, y ahora no puedo vivir sin él. Si uno sabe la que se viene y la puede evitar, mejor ¿no? Si sabés de antemano que el bondi al que te subiste va a chocar ¿te subís? Si sabés que se viene un huracán ¿no te escondes veinte metros bajo tierra para evitarlo? Cuando uno ve venir el quilombo tiene dos alternativas: Ir y ponerle el pecho, jugarse, o retirarse de un round que uno ya sabe desde antes que va a perder por knock out. Si sabés que te van a atacar mejor atacar antes ¿no? El que pega primero pega dos veces. Si ves venir la piña, mejor anticiparse ¿no? Si sabés que te quieren meter en cana ¿No es mejor escapar? ¿No dicen que si rajas servís para otra guerra?Si sabés que te van a cortar el rostro, mejor ni tirarse a la pileta ¿no? Si sabés que te van a decir que no, ¿para qué preguntar? Pero ¿y si te equivocas y te retiras de la cancha pero tenías muchas chances para ganar? ¿Y si atacas antes de que te ataquen pero en realidad nadie te iba a atacar? ¿Si te escapas de gusto porque nadie te iba a encerrar en ningún lado? ¿Y si vos decís que no antes de que te corten el rostro pero en realidad el otro quería decir si? ¿Y si dejas antes de que te dejen para no sufrir? Y resulta que no te iban a dejar.Cuando me la veo venir, cuando siento que se viene la guillotina, yo no soy de las que pone la cara para el cachetazo. Es muy cobarde, ya sé. Pero es tan grande el dolor cuando te dejan que mejor dejar antes de ser dejado.

Todo el tiempo estamos entre el sí y el no. Elegir entre sí y no tal vez sea la decisión más difícil de tomar. Hay veces en que la diferencia entre decir sí o decir no puede ser determinante, puede cambiar tu vida para siempre.El no ya lo tengo, dice alguien para darse coraje, porque el no es lo que nos rige. Decimos que no a todo, todo el tiempo. Pero a veces, decimos algunos sí. A veces decimos sí sin medir las consecuencias, y ese sí cambia todo. De una chica rapidita decimos que tiene el sí fácil. ¿Pero no se trata de eso la vida? ¿De decir sí, de avanzar, de vivir...? El sí nos compromete, y nos desnuda. El sí expone nuestros deseos. El sí señala que algo nos falta.Una vez más estamos ante esa decisión. Que todo siga siendo no, o animarse al sí y zambullirnos en la vida. Esa vida que vivimos deteniendo todo el tiempo con el no.

miércoles, 13 de mayo de 2009


Son esos momentos en que uno se pone a reflexionar....