jueves, 4 de junio de 2009


A veces el conocimiento viene en forma de misterio, un misterio que hay que resolver, y un misterio a resolver es una adivinanza a descifrar. El conocimiento muchas veces viene en forma de idas y vueltas, en forma de sorpresas. Una adivinanza nos muestra algo que tenemos frente a nuestros ojos pero que no vemos, solo hay que poder mirar distinto. Si miramos siempre con los mismos ojos siempre vemos el mismo camino, caemos en un callejón sin salida, y eso nos entristece, nos opaca, nos mata. En cambio cuando uno resuelve las adivinanzas se siente vivo por que le encontró la vuelta al rulo. A veces la respuesta es tan clara que no hace falta decirla pero hay que hacer así es el juego. Resolver la adivinanza es el fin del misterio es poner un poco de luz en la oscuridad. Una adivinanza es como cuando un nene empieza a descubrir el mundo que para él es un misterio. Yo sé que da miedo, pero a lo mejor esta oscuridad sea un misterio a resolver, a lo mejor esta adivinanza trae alguna respuesta inesperada. No hay que tenerle miedo a los misterios, porque siempre estarán las adivinanzas que nos permitirán resolverlos y así poder llegar a esas verdades que necesitamos.

Todos ven lo que doy, pero no lo que necesito.Todos ven tus señales, tus destellos, tu brillo, pero pocos ven cuando te apagas.Hasta el hombre invisible necesita esa mirada especial que lo haga especial.

Cuando entiendas que no hay tiempo te vas a dar cuenta que pasado, presente y futuro es todo lo mismo. A veces la solución a nuestros problemas está en el futuro. La esperanza, los sueños, los deseos, son soluciones en el futuro a nuestros problemas de hoy. Y otras veces, la solución está en el presente. Pero las ataduras del pasado o los temores del futuro son cadenas que nos tienen apresados. El tiempo es relativo. Podemos estar en el mismo momento pero en tiempos distintos. O podemos estar en distintos tiempos en el mismo momento. Pero las cosas verdaderas no tienen tiempo, como ese reloj, que los cuida. El amor, cuando es verdadero, es eterno.
Se trata todo de eso, de que yo trato, quiero, intento que me vean de otra manera, pero no, no puedo. Tengo la mirada clavada ahí encima todo el tiempo. Te juro que es horrible… es horrible vivir así. Una cosa es que te vean hermosa, y otra que te sientan hermosa, que te amen de verdad. La gente ve lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se quedan con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad quizás estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega. La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos.La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros. No se puede escapar a lo que ven de nosotros. Todo se trata de cómo nos ven y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos. Dicen que la primera impresión es la que cuenta, pero también que lo esencial es invisible a los ojos.¿Cuándo me van a sacar esos ojos de encima y van a ver lo que realmente soy?

No se que tengo, pero no me ama. Prefieren a otras porque son rubias, porque tienen ojos verdes, porque son más lindas que yo. No es por eso, pero no se por qué es. Yo quería creer que el me amaba, pero era mentira. Te juro que me pone tan mal. Yo lo amaba! Yo antes estaba acostumbrada a estar sola, pero después apareció él, y me miro y me eligió. Y ahí ya aprendí a sentirme querida. Pero ahora es horrible, no puedo soportar, tengo un dolor acá en la panza que no doy más.El no es el unico hombre pero ya estoy acostumbrada a esto.Que alguien me mire, me elija o no, no me hace más o menos valiosa. Ya se que depende de mi. Y me lo decís vos, me lo digo yo y no lo creo eso. ¿Por qué es tan difícil todo?¿Cómo haces de un día para el otro para vivir sin eso que era la razón de tu vida?Nos da pánico la idea de despertar y sentir que todo cambió, que nada es como era.Cuando te acostumbras a un amor, una piel, un olorcito, una sonrisa, perder eso es como quedarte sin aire.No quiero sufrir más, no lo soporto. Ya me voy a acostumbrar a estas decepciones, porque así es el amor, pero el amor no es lo mio me parece.Yo no soporto más esto. Yo no me quiero, me detesto. Y mientras yo no me quiera nadie más me va a querer. Yo estoy acostumbrada a odiarme, y nunca voy a poder cambiar eso.

No hay peor trampa que la que arma uno mismo. Algunas personas sin darse cuenta van armando lentamente una trampa en la que luego quedan atrapados. Aquello de lo que no se puede hablar genera encierro, te aísla. Cuando quedaste aislado y encerrado en tu propia trampa, ya es tarde. Como una araña, que lentamente va tejiendo su telaraña. Poco a poco la araña teje su trampa mortal. La araña muy paciente, serena, espera agazapada a que el insecto caiga en su red. Cuando el insecto queda atrapado en la red, indefenso, la araña le inyecta su veneno mortal. Como estamos todos interconectados, lo que le pasa a uno repercute en todos. No todos entienden que existe esa unión, pero es tan fuerte que supera cualquier cosa. Sobre esa telaraña que se forma entre todos, uno es todos, y todos son uno. No existe uno, no existen todos, somos la misma cosa todos y cada uno. La trampa está activada, la telaraña está tejida. Todos alegremente van entrando, y sin darse cuenta irán quedando atrapados. Atrapados, indefensos, a merced de mí veneno. Entregados, inmovilizados, viendo como me acerco con mis dientes. Todos interconectados. Lo que le pasa a uno le pasa a todos. Y si uno sufre, sufren todos.