Me quedo con la duda de saber si lo hubieramos logrado, si hubieramos podido contra todo. Me quedo con las preguntas sin respuesta, con tu adiós estúpido, me quedo con la verguenza que me da haberte amado tanto, me quedo con tu venganza, con tu odio, me quedo con lo único que fue mío alguna vez, tu tiempo inservible, tus sobras. me quedo con el no saber absolutamente nada de vos, el no saber realmente qué sentías, el no saber si alguna vez hubo algo más que deseo. Me queda todo, me quedan todas las pruebas, me queda el último día en que te ví, me queda tu manera de jugar conmigo, me queda esa persona indefensa que caía rendida a tus pies y que no podía si no tenía al menos una puntita de tu existencia, me quedan mis errores, me queda tu desprecio, me queda lo chiquita que me hacías sentir, me queda lo mucho que te llegue a odiar, me queda mi negación, me queda mi orgullo y tu orgullo; pero más me quedo con esa mirada, porque fue lo único real. Me quedo con el silencio, con el tiempo en el que yo no conocía lo hiriente que podías llegar a ser, y vos no conocías lo estúpida que podía llegar a ser yo. Me quedo con el deseo, con el no saber, con el querer empezar algo que no pudo ser. Me quedo con los sueños que nunca vas a saber, con los escritos que nunca vas a leer, me quedo con lo único real, con el amor que yo sola construí en base a una mirada.